Cristobal Colón
Cristóbal Colón Fontanorosa nació en Génova en una fecha que aún no ha podido ser confirmada con absoluta exactitud. Sin embargo, se cree que esto pudo haber ocurido en 1451, entre el 25 de agosto y el 31 de octubre. Pero como todo lo que se refiere a este personaje aparece envuelto en una intrincada atmósfera de misterio, su nacimiento no es una excepción: "Si la vida de Cristóbal Colón fue una novela, aún más extraña y complicada ha sido la novela que las polémicas han tejido en torno a su nacimiento" (Paolo Taviani: Cristóbal Colón. Génesis del gran Descubrimiento).
Fracasó en sus intentos de que el Monarca Lusitano lo apoyara en su proyecto de navegar de este a oeste hasta encontrar las Indias Occidentales.
Con esa idea en la cabeza y acompañado por un niño de corta edad, legó Cristóbal Colón a Castila. En principio encontró el auxilio y la comprensión de fray Antonio de Marchena y del Prior de la Rábida fray Juan Pérez, quien en 1491 decidió marchar con él a la corte hasta conseguir que la reina pusiera su atención en el genovés. "Son estos, dicen Charles Verlinden y Florentino Pérez Embid (Cristóbal Colón y el Descubrimiento de América) los meses de máxima miseria que el postulante extranjero atravesó en su vida".
El 17 de abril de 1492, en el Campamento Real de Santa Fe, Cristóbal Colón y los Reyes Católicos firman las célebres Capitulaciones de Santa Fe, las que le permitían navegar a Cathay "Japón" por Occidente. Tenía entonces 40 años.
Seis días después de su salida de Palos debió detenerse en la isla de la Gomera por desperfectos de la nave capitana, y el 1ro. de septiembre se dio nuevamente a la mar. El 11 de octubre de 1492, Colón dice haber divisado desde la popa de la Santa María una luz "como una candelila", y el 12 un marino de Triana lamado Juan Rodrigo Bermejo, vigía de la proa de la Pinta, da la voz de Tierra". Al amanecer la tripulación divisa las costas de Guanahaní, en el archipiélago de las Bahamas o Lucayas. El Almirante, por razones obvias, le puso como nombre San Salvador.
El 27 del histórico mes de octubre de 1492 descubrió a Cuba y el 6 de noviembre lega a
nuestra isla, a la cual le puso el nombre de La Española. Regresó a España con dos de las tres carabelas con las que salió de la península, pues la Santa María encaló el 24 de diciembre y con sus restos construyó el Fuerte de la Navidad. En la Metrópoli le tributaron un recibimiento apoteósico, a pesar de los intentos de Martín Alonzo, segundo en el histórico viaje, de adelantarse para informar a los Reyes.
La actitud de influyentes cortesanos como Rodrigo Fonseca, de minimizar la trascendencia de la gran epopeya, el comportamiento le vantisco de Roldán en la isla y la desconsideración de Bobadila, minaron pronto el organismo y las ilusiones de Cristóbal Colón. El reiterado apoyo ofrecido por los Reyes Católicos le permitió descubrir a la isla de Puerto Rico y Veragua, así como la desembocadura del río Orinoco. No obstante, el ambiente que se formó en torno suyo fue tan negativo que el Rey Católico le propuso cambiar los derechos ofrecidos en las Capitulaciones por un dominio en Castila, propuesta que el Almirante rechazó. El 20 de mayo de 1506 murió en Valadolid, dejando a favor de España el resultado de sus sueños, de su audacia y de su genio. Un año antes, 1505, había muerto la reina Isabel La Católica, su gran protectora y figura clave de la hazaña colombina.
Los restos de Cristóbal Colón descansan en la República Dominicana desde 1544. La virreina María de Toledo los trasladó a esta isla junto a los de su esposo el segundo virrey Diego Colón, y fueron depositados en la Catedral Primada de América, donde permanecieron hasta su traslado al Faro a Colón, construido con ese expreso propósito.
Como hombre del renacimiento, aunque con sueños medievales, Cristóbal Colón legó a la posteridad su Diario de a bordo, documento clave para conocer aspectos esenciales de su portentosa hazaña.
*Ambas ilustraciones corresponden
al primer folio del Libro de la
primera navegación y descubrimiento
de las Indias (Diario de Colón),
(Nota del volumen I coleción
"Biblioteca de Clásicos Dominicanos").

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