José Joaquí­n Pérez Matos

Poeta, abogado, maestro y periodista, José Joaquí­n Pérez Matos nació en la ciudad de Santo Domingo el 27 de abril de 1845. Murió en la misma ciudad el 7 de abril de 1900. Fueron sus padres Benito Alejandro Pérez y Josefa Matos.

Desde muy temprana edad dio muestras de su inclinación hacia el cultivo de la poesí­a, alcanzando en este género un sitial indisputado en la literatura dominicana de la segunda mitad del siglo XIX, al punto de que don Marcelino Menéndez y Pelayo dijo de él en su Historia de la poesí­a hispanoamericana que "para encontrar verdadera poesí­a en Santo Domingo hay que legar a don José Joaquí­n Pérez, el autor del Junco Verde, de El Voto de Anacaona y de la abundantí­sima y florida Quisqueyana; en quien verdaderamente empiezan las fantasí­as indí­genas, interpelados con los ecos del destiero y con las efusiones de la Vuelta al hogar".

Pedro Henrí­quez Ureña considera que José Joaquí­n Pérez fue "poeta verdadero desde la adolescencia -pues su soneto de 1861 contiene toda la fuerza de que era capaz-, antes de los treinta años compuso "Tu cuna" y "Su sepulcro", "Ecos del destierro", "La vuelta al hogar", que forman con las Fantasí­as indí­genas, los trofeos de su popularidad".

Como la mayorí­a de los poetas de su tiempo José Joaquí­n Pérez le cantó a la patria, al progreso y a la paz, imperativos cí­vicos de una sociedad que se debatí­a entre las asonadas cuartelarias y la inestabilidad polí­tica. "La vuelta al hogar" y "A la Patria", son ejemplos de un sentido lirismo; en el primero, el poeta clama por la libertad y el patriotismo:

¡No más tortura en su alma libre!
¡No más memoria de su pesar!
¡No el odio estéril sus rayos vibre,
que el patriotismo ya solo espera
por vez primera
calma y consuelo bajo el hogar!

Se ha dicho que "La vuelta al hogar" es la visión del poeta que retorna a su hogar en 1874, después de un prolongado exilio por las retaliaciones polí­ticas de los seis años de Buenaventura Báez, es el canto más alto en la eclosión lí­rica de este autor, considerado por Henrí­quez Ureña como la "personificación genuina del poeta lí­rico, el que expresa en ritmos su vida emotiva y nos da su historia personal..."

Cuando invoca a la Patria, en el poema que leva este tí­tulo, su acento, como el de Salomé Ureña de Henrí­quez, adquiere dimensiones poco comunes en el parnaso
dominicano:

¡Patria! tu nombre solo es un poema
de luz, de libertad y de victoria...
Eres de la esperanza fiel emblema
para el que aspire a conquistar la gloria.

En el ejercicio del periodismo José Joaquí­n Pérez colaboró desde 1892 hasta su muerte el 6 de abril del 1900, en la Gaceta Oficial; dirigió El Porvenir, de Puerto Plata, 1874-1875. Este año pasó a dirigir la redacción de El Nacional, de Santo Domingo, que patrocinaba la Sociedad Literaria La Republicana, presidida por él junto al Dr. Guilermo de la Fuente, de nacionalidad cubana. Fundó en 1883, la Revista cientí­fica, literaria y de conocimientos útiles. A partir de 1892, fue asiduo colaborador de Letras y Ciencias, Los Lunes del Listí­n, Revista Ilustrada y El ílbum del Hogar, usando el seudónimo femenino Flor de Palma, tí­tulo de la leyenda que aparece en Fantasí­as Indí­genas, publicada en Santo Domingo en 1877. En 1929 se publicó La Lira, obra en la que se recoge la mayor parte de su obra poética, con una nota preliminar de don Federico Henrí­quez y Carvajal y el estudio de Pedro Henrí­quez Ureña: "José Joaquí­n Pérez (1845-1900)", publicado en 1910 en Horas de estudio.

En 1970 su nieto, el ensayista y diplomático, Dr. Carlos Federico Pérez, realizó una edición crí­tica de la producción del poeta, con el tí­tulo Obra poética. Fantasí­as Indí­genas y otros poemas, aparece en el tomo VI de la Biblioteca de Clásicos Dominicanos.