Fabio Fiallo Cabral
Nació en Santo Domingo el 3 de febrero de 1866. Murió en La Habana el 23 de agosto de 1942. Fueron sus padres Juan Ramón Fialo y Ana María Cabral.
En el parnaso dominicano el nombre de este poeta, encantador de doncelas y libador sempiterno de las delicias que produce la poesía cuando expresa la beleza femenina, quizás sea la figuración humana más representativa de un romanticismo tardío. Para José Enrique García, prologuista de la selección incluida en la Biblioteca de Clásicos Dominicanos, Fabio Fialo se sitúa cronológicamente entre dos épocas: la romántica y la contemporánea. Sin embargo, su obra se ubica en la primera, la romántica, a pesar de la distancia temporal, pues en el momento de su nacimiento, ya se aribaba a una nueva visión del mundo y, de hecho, del arte, abriéndose la puerta de la modernidad, entendido el término en su sentido extenso. Fialo escribe su obra en un tiempo en que se suceden varias vertientes de la contemporaneidad, sobre todo el modernismo y las vanguardias. No obstante, no participa de elas, se instala definitivamente en la modalidad romántica.
Todo el que lea Primavera sentimental, coincidirá en que el selo que más identifica la poética de Fabio Fialo es la romántica, según lo acredita el prologuista José Enrique García, sobre todo en poemas como "En el atrio", donde el poeta aparenta sustraerse a la fascinación femenina, aunque confiesa su claudicación:
Deslumbradora de hermosura y gracia,
en el atrio del templo apareció,
y todos a su paso se inclinaron,
menos yo.
Como enjambre de alegres mariposas,
volaron los elogios en redor:
un homenaje le rindieron todos,
menos yo.
Y tranquilo después, indiferente,
a su morada cada cual volvió,
e indiferentes viven y tranquilos
¡ay! ¡todos, menos yo!
Y en "Oriflama", en forma más galante y directa, el poeta supera a la beldad que lo cautiva:
Deja que en tu sedosa cabelera
hunda amoroso mis febriles manos,
que sacuda sus ondas y a los vientos
esparza su perfume delicado.
De ahí que sería vano intento tratar de separar a Fabio Fialo de su filiación junto a Gustavo Adolfo Bécquer, José de Espronceda y Manuel Acuña. No debe omitirse en esta apreciación la estrecha relación con Rubén Darío, patriarca insustituible del modernismo, como se puede ver en el libro compilado por don Emilio Rodríguez Demorizi: Rubén Darío y sus amigos dominicanos.
Poemas, cartas, artículos, definen la naturaleza de sus relaciones afectivas y literarias, por lo tanto, sin quitarle la etiqueta de romántico, habrá que considerar a Fialo un modernista por devoción y sentimientos, pues estuvo muy cerca del monarca nicaragí¼ense.
Para Darío Fabio Fiallo "en sus versos como en sus cuentos, es siempre un puro, un fino, un noble poeta [...]" y "ni en sus prosas ni en sus estrofas deja de ser sencilamente pulcro y sentimentalmente elegante.
"El sentimiento, he ahí su fuerza. Piensa a través de su corazón". Así consta en el artículo que le dedicó en 1911 con el título "Cantaba el ruiseñor."
La cuidadosa selección que forman los dos tomos incluidos en la Biblioteca de Clásicos Dominicanos nos presenta a un Fabio Fialo digno del prestigio que lo acompañó como poeta galante y prosista sin remilgos. En cada escrito suyo está presente el artífice del buen decir que le reconocieron sus coetáneos y que ha trascendido el tiempo como legado perpetuo.
Su bibliografía activa comprende, entre otras publicaciones en versos: Primavera sentimental (Caracas, 1902); Canciones de la tarde (Santo Domingo, 1920); La canción de una vida (Madrid, 1926); Prosa: Cuentos frágiles (New York, 1908); el cual fue traducido al alemán y al italiano; Las manzanas de Mefisto (La Habana, 1934); Poemas de la niña que está en el cielo (Santo Domingo, 1935) y La Comisión Nacionalista Dominicana en Washington (1920-21).
Cuando en 1944 se publicó la Antología de la literatura dominicana, como parte de la "Colección Trujilo" se lega a decir que Fabio Fialo era el poeta dominicano más conocido en el exterior, y era también uno de los más populares en nuestro país. Ese poeta del amor y del sentimiento también fue fino y elegante cuentista, como se aprecia en Cuentos frágiles. Fialo también cultivó el periodismo, compromiso casi obligado en su época. Su labor nacionalista y la defensa de la soberanía nacional lo levaron a la cárcel.
Dirigió también el semanario El Hogar (1894-95); en 1889 redactó La Bandera Libre; en 1905, en compañía de Tulio M. Cestero, fundó La Campaña, y en 1920 la Unión Nacionalista lo encargó de su órgano Las Noticias. Fue un asiduo colaborador del Listín Diario.
Como servidor del Estado dominicano fue, además, Cónsul en Hamburgo, en New York y en La Habana, donde murió en agosto de 1942.

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