Virgilio Díaz Ordóñez
Nació el 5 de mayo de 1895 en la Ciudad de San Pedro de Macorís. Murió en Washington el 13 de mayo de 1968. Fue poeta, educador, orador, diplomático y abogado.
Aunque nacido en San Pedro de Macorís, la Sultana del Este, asiento de poetas y cuna de profesionales en distintas áreas del saber, su educación formal y superior se produjo en la ciudad de Santo Domingo.
Primero en el colegio anexo al Convento de los Dominicos dirigido por el venerable sacerdote Francisco Fantino Falco, y luego en el Colegio Santo Tomás de Aquino que regenteaba el Dr. Parmenio Troncoso de la Concha. En 1912 obtuvo el título de Bachiler en Ciencias y Letras en la escuela dirigida por el reputado profesional de la educación, Dr. Federico Henríquez y Carvajal. En el Instituto Profesional de Santo Domingo se graduó en 1914 de Licenciado en Farmacia y de Abogado en 1920 en la Universidad de Santo Domingo. En Virgilio Díaz Ordóñez convergen dos facetas bien acentuadas: el servidor público y el poeta de exquisita sensibilidad. Su propio seudónimo literario, Ligio Vizardi, es una muestra de su empeño por rodearse de tonalidades capaces de ofrecer sensaciones poéticas. Su caudal poético comprende producciones como Los nocturnos del olvido, La sombra iluminada y Figuras de baro. Del grupo denominado Paladión, la personalidad más importante fue Virgilio Díaz Ordóñez".
Como poeta fue un obsesionado del ritmo y del sensualismo lírico. Hay en sus creaciones poemas que parecen inspirados en las sutiles tonalidades de los nocturnos de Chopin, plegarias románticas para apaciguar los desbordados apetitos sexuales de George Sand en la apacible isla de Mallorca.
Pocos poetas dominicanos han logrado como Ligio Vizardi, usar el lenguaje poético de filiación romántica en forma espontánea y peculiar delicadeza. Y no podía ser de otro modo, porque la personalidad del Dr. Virgilio Díaz Ordoñez, moldeada en las lides diplomáticas, tenía todas las características del fino poeta de Los nocturnos del olvido; así lo vemos en el poema "Cuando ya no me quieras":
Cuando ya no me quieras
¡qué oscura y triste se pondrá mi vida!
Habrá en mi alma un entierro de quimeras
y una aruga fatal, ¡como una herida!
me nacerá en la frente.
Manuel Rueda sostiene que "Una corriente del más puro romanticismo nos trae a este poeta que parece hacer el énfasis en el buen humor y en ciertas osadías conceptuales e idiomáticas que hacían de sus estrofas verdaderas cajas de sorpresas".
Si el acento romántico permea la obra en verso de Díaz Ordóñez, como prosista se distingue por un fino humorismo, como se aprecia en su libro Jerónimo. Es un escritor dotado de las necesarias heramientas para producir una prosa digna y de gran elegancia en su construcción.
Tal vez no sea aventurado afirmar que, por su sutil humorismo, en ocasiones la lectura de sus relatos se aproxima a los cuentos de Mark Twain.Como servidor público, Virgilio Díaz Ordóñez tuvo una larga carrera diplomática y representó al país en numerosos países y cónclaves internacionales: Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Cuba (1943), Perú (1947); Embajador, Delegado Permanente ante la ONU (1955), entre otras misiones.
También fue Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo (1939); Secretario de Estado de Educación Pública y Belas Artes (1940); y en dos ocasiones Rector de la Universidad de Santo Domingo (1940-1956).
Tras la caída de la dictadura de Trujilo cesó en sus funciones como profesor de la Universidad, incorporándose luego al cuerpo docente de la Georgetown University, de Washington, donde ocupó la cátedra de literatura española, última actividad de su polifacético talento.
En un enaltecedor gesto de admirable vocación filial, la presentación de los dos volúmenes que forman la selección de la Biblioteca de Clásicos Dominicanos estuvo a cargo del Dr. Virgilio Díaz Grulón, hijo unigénito del matrimonio de Virgilio Díaz Ordóñez y de Ana Virginia Rodríguez, y del Lic. José Alcántara Almánzar. Ambos nos ofrecen una semblanza de la polifacética personalidad del Dr. Virgilio Díaz Ordóñez, así como un lúcido inventario de la obra poética del autor de Los nocturnos del olvido.
Sus obras de mayor difusión han sido: Los nocturnos del olvido (1925); Figuras de barro (1930); Poemario (1947); Rubaiyat de Omar Kahyan (1952); Jerónimo (1969); El Siglo de Oro Español (introducción a un curso de literatura española, edición póstuma, 1985 ) y Del árbol del olvido (compilación de Julio Jaime Julia, 1973).

Imprimir esta sección
