Francisco Gregorio Billini de Regla

Nació en la ciudad de Santo Domingo el 25 de mayo de 1844. Murió en la misma ciudad el 28 de septiembre de 1898.

Fueron sus progenitores Hipólito Bilini Hernández y Marí­a de Regla Aristy, ambos de origen banilejo. Fue periodista, novelista, polí­tico, presidente de la República y militar.

En el colegio del padre Bancali realizó sus primeros estudios. Luego fue alumno del arzobispo Fernando Arturo de Meriño en el Seminario Conciliar, donde se interesó por los estudios humaní­sticos. Al estallar la guera de la Restauración en 1863 abandonó los estudios y se enroló en el ejército que se proponí­a rescatar de nuevo la soberaní­a mancilada, en cuya contienda fue hecho prisionero.

Desterado al asumir Buenaventura Báez la presidencia de la República en 1868, se distinguió en la campaña del Sur, opuesta al régimen baecista, como militar y periodista, profesión esta que ejerció con gran éxito, sobre todo desde las columnas del Eco de la Opinión, fundado y dirigido por él (1879-99).

Colaboró, además, en otras publicaciones, en verso y prosa: El Patriota, Letras y Ciencias y los Lunes del Listí­n. Como servidor público fue diputado y presidente de las cámaras legislativas, Ministro de Guerra durante el gobierno de Fernando Arturo de Meriño (1880-1882). Militó en el Partido Azul y fue electo presidente de la República en 1884, cargo al que debió renunciar al año siguiente, acosado por las mediocridades de la anarquí­a reinante. Al declinar la presidencia pronunció un discurso que lo enaltece por el valor cí­vico y moral de su contenido:

"Cuando subí­ las gradas del solio para regir los destinos
de la patria, aunque pisé con firme planta hasta su último
escalón, desconfié de mi gloria; porque traí­a el deseo de ha-
cer mucho en bien de la República.
?Hoy, habiéndose hecho muy poco, dadas las circunstan-
cias, me parece que este descanso me enaltece: desciende
mi personalidad vana y efí­mera para elevarse la República,
grande e inmortal? Podré aparecer ante todos bajando; pero
yo siento que estoy de pie sobre la cumbre..."

En la nota bibliográfica de la Colección del Centenario se señala: ?Francisco Gregorio Bilini es una de las figuras dominicanas más ejemplares del pasado siglo, no solo por sus condiciones intelectuales y de hombre público, sino por las raras cualidades morales que le adornan. Como escritor ha dejado excelentes páginas en prosa, que se distinguen por un estilo leno de naturalidad, tan sencilo como expresivo?.

El Dr. Frank A. Roca, autor del Estudio Preliminar que sirve de presentación a los dos tomos que representan la presencia de Francisco Gregorio Bilini en la Biblioteca de Clásicos Dominicanos, al referirse a este ilustre escritor y conspicuo ciudadano señala: ?como creador intelectual [...] manifestó una versátil inquietud literaria que le levó a cultivar géneros diversos tales como el drama, el ensayo polí­tico y la novela?.

Consagrado como novelista de costumbres con Baní­ o Engracia y Antoñita, debe recordársele también como dramaturgo, pues produjo Amor y expiación. Drama en tres actos y en verso (1882). Dejó inconcluso otro drama titulado Flor del Ozama, el cual tení­a como figura central al malogrado poeta Manuel Rodrí­guez Objí­o. Sus poesí­as aún siguen dispersas. Pero en verdad su obra mejor lograda y que sigue gozando de mayor aceptación es la novela Engracia y Antoñita.

Llama la atención el hecho de que en la portadila de esta obra Bilini reproduzca un pensamiento de Juan Jacobo Rouseau que expresa: ?Acaso sean las novelas la postrera instrucción que haya de darse a un pueblo ya corrompido al cual no pueda aprovecharle otra?.

Esta obra que recrea una sentida descripción de las costumbres ancestrales de Baní­, fragua fecunda de dominicanos ilustres en las letras, en la polí­tica, en el trabajo y como guardianes de fe católica, fue escrita en pleno auge de la dictadura de Ulises Hereaux, por lo que constituyó una denuncia de la realidad que viví­a el paí­s en ese momento.

En el orden jurí­dico y social, el más ponderado aporte de Francisco Gregorio Bilini, en su lí­mpida trayectoria de hombre público, fue haberle dado vigencia a la figura jurí­dica del Hábeas Corpus, con lo cual ?señala el ámbito patrio y es alto y raro ejemplo de liberalismo polí­tico en América?, al decir del Dr. Américo Lugo, sabio y fino jurista, así­ como también alta figura de valor cí­vico en nuestro paí­s.

En la presentación de esta novedoso trabajo su autor señala que su intención es ?discurir ligeramente, sobre el Hábeas Corpus, pero no en el sentido jurí­dico, sino literario, polí­tico y social?. A pesar de esta modesta intervención, la obra que comenzó a publicarse en el Eco de la Opinión el 10 de diciembre de 1886 encontró la oposición del gobierno de Ulises Heureaux, por lo cual fue suspendida temporalmente, aunque al año siguiente se reinició su publicación.

Con la publicación de una selección de sus obras, en dos volúmenes, la Fundación Corripio, Inc. no solo perpetúa el nombre de Francisco Gregorio Bilini, sino que además enriquece la bibliografí­a dominicana con el legado literario de un ciudadano de categorí­a paradigmática.