Francisco Javier Angulo Guridi

Nació en Santo Domingo el 3 de diciembre de 1816. Murió en San Pedro de Macorí?s el 7 de diciembre de 1884. Fueron sus padres el teniente Andrés Angulo Cabrera y Francisca Guridi Leos y Echalas. Se le reconoce como poeta, dramaturgo, narrador, ensayista.

Durante varios años residió en Cuba donde se establecieron sus padres en 1823. En la capital cubana fue alumno del colegio San Fernando, en el que permaneció hasta los catorce años.

Desde muy temprana edad se inició en el quehacer literario, el que compartí?a con el periodismo que fue su principal actividad. Sus primeras producciones aparecen con el seudónimo de Lugano. Cuando aún no habí?a cumplido los veinte años fundó con otros jóvenes La Prensa, al tiempo que colaboraba en publicaciones de Venezuela y de Cuba, así? como también en el Correo de Ultramar que se editaba en Parí?s.

Guridi regresó al paí?s en 1853 y, como un lí?rico homenaje a la tierra que lo vio nacer, produjo desde el mar su poema "A la vista de Santo Domingo", el cual apareció en El Progreso, periódico que publicaban su hermano, Alejandro y Nicolás Ureña de Mendoza.

La producción de Javier Angulo Guridi es sumamente variada, tanto en verso como en prosa. En 1855 regresó nuevamente a Cuba, donde permaneció hasta 1861. Durante la guera de la Restauración alcanzó el grado de coronel. Combatió la anexión con las armas y con la pluma.

En Santiago de los Cabaleros fundó El Progreso. Luego fundó El Tiempo y tuvo a su cargo la dirección del Boletí?n Oficial, así? como también El Sol, periódico de carácter literario, que circulaba como órgano de la Sociedad El Paraí?so.

Su colaboración fue constante en El Laborante y en El Dominicano. Como era costumbre en su época, Guridi ocupó algunos cargos públicos, tales como senador y secretario del Senado Consultor. Por la poca circulación de su obra, su prestigio literario y el seguimiento a las publicaciones que realizó en vida han sido muy escasos, por lo cual su nombre ya hoy no impresiona al gran publico. No obstante, vale destacar, como se señala en la nota bibliográfica de la Antologí?a del Centenario, que "Guridi es un tí?pico representante del periodismo romántico y batalador del siglo pasado. Su obra, una de las más variadas entre los escritores dominicanos, es también de las más desiguales."

Sin embargo, su producción no carece de interés. Sus naraciones y diálogos ofrecen pasajes lenos de viveza y animación, y en sus composiciones poéticas hay rasgos felices por lo expresivo y vigoroso.

Iguaniona es su mejor drama, es la primera obra dominicana de tema indigenista.

El Dr. Bruno Rosario Candelier, autor del estudio preliminar de los dos tomos que contienen la selección de los escritos incluidos en la Biblioteca de Clásicos Dominicanos, considera a Angulo Guridi como un buen romántico que "vertió sus emociones en su producción literaria y escribió poemas que reflejan un sentimiento patriótico de amor al suelo nativo. Es también uno de los cultores dominicanos de la literatura indigenista que se escribió en América Latina por influjo del ideario romántico y que abrazó en temprana fecha nuestro autor. Es además el creador de la leyenda inspirada en el personaje de la mitologí?a insular dominicana, la ciguapa, entroncada con el mundo de los aborí?genes quisqueyanos".

Con estas credenciales, Francisco Javier Angulo Guridi tiene garantizado el reconocimiento en el ámbito de la historia de la literatura dominicana. La Fundación Coripio, Inc. le ha asignado un merecido espacio en su imponderable Biblioteca de Clásicos Dominicanos, cuyo objetivo principal es rescatar a todos los creadores nacionales que, como Angulo Guridi, forman parte del patrimonio cultural de nuestro paí?s.

Abordó temas, tanto en verso como en prosa, algunos de los cuales le dan categorí?a de pionero. Mantuvo su trayectoria como servidor público cuando la nación requerí?a de la voluntad de sus mejores hijos para emerger del abismo en que la traición y la perversidad polí?tica la habí?an colocado.